El Gobierno Vasco destina 9 millones a proyectos de eficiencia energética y a renovables

Los programas de ayuda que el Ente Vasco de la Energía, la agencia energética del Gobierno Vasco, pone en marcha anualmente para impulsar proyectos de uso racional de la energía y el aprovechamiento de fuentes energéticas renovables entran en vigor en mayo con un presupuesto total de 9,45 millones de euros. Este programa de ayuda destinará 1,7 millones de euros para desarrollar, desde el ámbito local, la renovación y mejoras en el alumbrado público.

Estos programas corresponden a la promoción de la eficiencia energética en sectores consumidores a través de medidas que pretenden potenciar un uso racional de la energía en el sector Industrial, Terciario y de la Administración Pública Local, donde también se prevén ayudas para implantar fuentes renovables. En este sentido, los programas de promoción de nuevas instalaciones de energías renovables apoyarán los aprovechamientos de la geotermia y de producción eléctrica, todo ello en sintonía con los objetivos de ahorro energético y uso de renovables establecidos en la Estrategia Energética de Euskadi del Gobierno Vasco al año 2030, que tienen como fin la transición hacia un nuevo modelo energético cada vez más sostenible. Estas medidas tienen una dotación conjunta de 6,65M€. Estos programas se han publicado el 13 de mayo del 2019  en el BOPV y entrarán en vigor desde el 14 de mayo.

Además, el día 21 de mayo entrarán en vigor las medidas adicionales destinadas al apoyo de proyectos de mejora de la eficiencia energética en Polígonos Industriales dotadas con un presupuesto de 1,5 M€, y las destinadas al apoyo de tecnologías renovables marinas con 500.000€ y de la biomasa con 800.000€.

Todas estas medidas se suman a las abiertas el pasado mes de marzo para la mejora energética del transporte que en conjunto suman otros 8,3 millones de euros, 6,2 millones pertenecientes al Plan Renove de Vehículos y al programa de Transporte y Movilidad Eficiente del EVE y 2,1 millones correspondientes al plan MOVES Estatal que también gestiona el Ente Vasco de la Energía.  En total, una suma presupuestaria de 17,7M€ gestionados en 2019 en subvenciones para la mejora energética.

Programas de uso racional de la energía

Incluye actuaciones en eficiencia energética así como la implantación de instalaciones de aprovechamiento de energía solar térmica en el sector Industrial, Terciario y de la Administración Pública Local, de forma que aporten un importante grado de ahorro en el consumo de energía y, por tanto, reduzcan la factura por este concepto. En total, estos programas destinarán 4,7 M€a este fin, para apoyar más de 400 proyectos que requerirán inversiones estimadas en más de 113 millones de euros y que aportarán un ahorro de 16.500 tep/año (toneladas equivalentes de petróleo), equivalente al 0,3% de la energía consumida en Euskadi en un año.

El desglose de este programa por sectores es el siguiente:

  • La eficiencia energética en la industria juega un importante rol ya que contribuye al mantenimiento de las cotas de competitividad necesarias para una industria como la vasca, que opera en mercados internacionales muy cambiantes. Las actuaciones susceptibles de recibir ayuda incluyen, entre otras, la renovación y mejoras de instalaciones de proceso industrial, la renovación y mejoras en instalaciones auxiliares, sistemas de gestión y digitalización de procesos, climatización, instalaciones de cogeneración, así como la realización de auditorías energéticas. Además, también recibirán ayuda aquellas industrias que implanten sistemas de generación solar térmica y que realicen mejoras en la iluminación, tanto interior como exterior. Las ayudas a la industria tendrán un presupuesto de 1 M€con el que se prevé el apoyo de unos 100 proyectos con inversiones inducidas superiores a los 38 M€, y aportarán 12.000 tep/año de ahorro.
  • El sector terciario tiene un amplio margen para aplicar mejoras en materia de eficiencia energética y minimizar el impacto que la factura de la energía tiene en su cuenta de resultados. Las actuaciones incluidas dentro del programa de subvención abarcan la renovación y mejora de las instalaciones de climatización y producción de agua caliente, la mejora de la iluminación interior y exterior, la instalación de sistemas de cogeneración así como de sistemas de gestión de la energía en aquellas empresas con cargas energéticas destacadas. Este sector cuenta con una dotación de 2.000.000 €y contribuirá a impulsar inversiones de 45 millones de euros a través de cerca de 200 proyectos. Se estima un ahorro energético de 2.900 tep/año.
  • El sector público municipal ha sido tradicionalmente un tractor de proyectos en materia de mejora energética e implantación de fuentes energéticas alternativas. Este programa de ayuda destinará 1,7 millones de eurospara desarrollar, desde el ámbito local, la renovación y mejoras en el alumbrado público, las mejoras en las instalaciones de climatización y producción de agua caliente, la implantación de instalaciones de cogeneración, la implementación de sistema de gestión energética, la realización de auditorías y planes energéticos municipales. Para ello, los municipios dispondrán de 1,7 M€ en subvenciones que inducirán inversiones de aproximadamente 30 millones de euros a través de más de 150 proyectos.

Impulso de instalaciones renovables

El programa de ayudas para el apoyo a nuevas instalaciones renovables en Euskadi está dirigido a apoyar instalaciones con tecnología de aprovechamiento de la geotermia, así como la producción eléctrica renovable. Estas ayudas están disponibles para todos los sectores, así como para toda la ciudadanía en general. Cuentan con una dotación conjunta de 2.750.000€ (de los cuales 800.000€ destinados a la biomasa que dará inicio el 21 de mayo) con los que se espera contribuir a la implantación de 200 instalaciones con una potencia térmica cercana a los 20 MW y 4 MW de potencia eléctrica.

Por tecnología subvencionable, el programa de ayudas tiene el siguiente desglose:

  • Biomasa. La tecnología de aprovechamiento de la energía de la biomasa está ampliamente implantada en el mercado y es competitiva. Las instalaciones objeto de subvención incluyen aquellas producción de calor tanto de 20 a 70 kW como las mayores de 70 kW. También se subvencionarán los generadores de calor para la producción de aire caliente y nuevas conexiones a district-heating existentes. Este programa contará con un presupuesto de 800.000 €, con los que se espera apoyar la implantación de 30 instalaciones con una potencia conjunta cercana a los 18MW.
  • Geotermia. Las instalaciones de aprovechamiento térmico (calefacción, agua caliente) de la energía geotérmica tienen una elevada eficiencia energética. Se incluyen ayudas a equipos de geotermia, así como conexiones a district-heating existentes mediante una dotación de 850.000€. Con ello se prevé aumentar en unas 30 instalaciones de unos 4 MW el parque geotérmico de Euskadi.
  • Electricidad renovable. En materia de producción eléctrica renovable serán susceptibles de recibir ayuda aquellas instalaciones para el aprovechamiento de la energía solar fotovoltaica, las instalaciones eólicas y las minihidráulicas. Se espera que entren en funcionamiento cerca de 150 instalaciones con una potencia instalada conjunta de aproximadamente 4 MW. La dotación es de 1.100.000€.

Fuente: Enertic

La empresas eléctricas apuestan por el prosumidor. Eduardo Olano, Director general de Balantia para elEconomista Energía

En 1970 Alvin Toffler, un escritor y futurólogo especializado en la revolución digital, en su libro “Future Shock” predijo que, ante la saturación de los mercados de producción en masa de productos estandarizados para satisfacer necesidades básicas, las empresas tratarían de conseguir personalizar sus productos para mantener sus ganancias. Al ocurrir esto, los consumidores se involucrarían en el diseño y manufactura de ellos, convirtiéndose en lo que él acuñó por primera vez como “prosumidores”.

Seguramente Alvin Toffler no se imaginaba hasta qué punto eran premonitorias sus reflexiones para la evolución de muchos sectores y cuántas veces se llegaría a repetir en ellos el concepto que había inventado. La transición energética es sin duda uno de estos sectores, incipiente eso sí, puesto que conlleva un cambio en el paradigma de la relación entre el consumidor y la energía, asumiendo éste un rol que hasta la fecha nunca había jugado, tanto en la posibilidad de generar la energía que consume como en elegir como consumirla convirtiéndose, por tanto, en un “prosumidor”. Las 3 empresas energéticas que controlan más del 85% del mercado son conscientes de que tienen a 25 millones de “prosumidores” potenciales y que paulatinamente deberán ser capaces de atender las nuevas necesidades de los clientes a medida que éstos cambien su manera de relacionarse con la energía. Las otras empresas energéticas que tienen el 15% restante y que aspiran a conquistar parte del 85% cautivo lo tienen claro desde su nacimiento puesto que el recorrido de su competitividad a través del precio es ciertamente limitado. Es por ello que, si nos remitimos a los recientes planes estratégicos de cualquier compañía energética cotizada, podremos ver en cualquiera de ellas de manera repetida conceptos como “personalización”, “customer centricity”, “smart solutions”, etc. Los objetivos son claros: se busca ofrecer nuevos servicios con mayores márgenes a los de la venta convencional de energía y a la vez conseguir fidelizar al cliente con servicios de valor añadido que minimicen su riesgo de fuga.

Las tres empresas energéticas que controlan más del 85% del mercado saben que tienen a 25 millones de ‘prosumidores’ potenciales y que deberán ser capaces de atender las nuevas necesidades de los clientes

­­Sin embargo, el cambiar un modelo asentado y casi inalterado (salvo por la liberalización del mercado de la energía) durante los últimos 50 años resulta lento y costoso, máxime si se quiere llegar a un volumen importante de clientes con la “mass customization”, que también citaba el Sr. Toffler. La única vía para hacerlo es apoyándose en uno de los pilares que a la vez ha sido responsable de acelerar la transición energética: la digitalización. En esos mismos planes estratégicos, a parte de las muy relevantes inversiones dedicadas a la transformación del modelo de generación, aparecen partidas de inversión en digitalización que difícilmente podríamos haber anticipado hace 5 o 10 años. Solo entre las 3 principales comercializadoras del mercado nacional se espera que inviertan en el próximo trienio más de 3.000 millones de euros en digitalización y desarrollo de servicios al cliente. Dado que estas nuevas capacidades son muy heterogéneas y no se consiguen simplemente con inversiones, el sector también está en ebullición con la entrada de actores nativos digitales o con la reinvención de muchos de los actores tradicionales, parte de los cuales son adquiridas o participadas por las empresas líderes para ganar en agilidad, tal y como demuestran los más de 300 millones invertidos en start ups en los últimos años en Europa.

La única vía para llegar a un volumen importante de clientes con la ‘mass customization’ es apoyándose en uno de los pilares que, a la vez, ha sido responsable de acelerar la transición energética: la digitalización

Mientras tanto, mercados muy dinámicos como el de EEUU, pueden servir como referencia para tener una idea de la evolución que podemos esperar en nuestro mercado doméstico. Allí, más de 60 millones de clientes tienen acceso a un marketplace de programas de gestión dinámica de la demanda (demand-response) y de generación y almacenamiento distribuido, 20 millones de los cuales ya tienen termostatos inteligentes instalados. Para ello y para el desarrollo de la infraestructura necesaria para dar soporte a este nuevo mercado, solo en el 2017, las empresas eléctricas invirtieron 4.000 millones de dólares con especial foco en la analítica de datos a través de IoT y en la adaptación de la infraestructura de redes. Para el periodo 2018-2021 se prevé que se alcancen los 16.000 millones de dólares invertidos puesto que las expectativas de crecimiento de este mercado estiman que la demanda pico de energía gestionada dentro de estos programas alcance los 104,2 GW para el 2023, más que duplicando las cifras actuales.

Por tanto, las tendencias respecto a la evolución de las necesidades del consumidor gozan de consenso entre todos los implicados. Desde el ámbito comercial, el cliente quiere recibir soluciones personalizadas y adecuadas a sus necesidades, coherentes entre las distintas soluciones energéticas con las que cuente o prevé contar y con la confianza de un partner energético único. Por el lado del servicio, el consumidor querrá tener energía de origen renovable (a poder ser generada por él mismo), gestionada inteligentemente para sus distintos usos (vivienda, negocio o movilidad), mientras que tiene información en tiempo real y transparencia sobre todo el proceso. Sin embargo, no existe tanto consenso en cómo y quiénes participarán en el largo plazo en esta transición para que las nuevas necesidades puedan ser atendidas al mismo ritmo que están aflorando, convirtiéndose en todo un reto de futuro para todos los actores existentes del sector.

Descarga pdf:

 

 

 

Tribuna de opinión Enertic. Eduardo Olano, Director General Balantia. El modelo Data Centric como pilar de las Smart Solutions

Los cambios profundos en el modelo de generación de la energía y como ésta se transporta, almacena y distribuye, vienen acompañados de una transformación de base  en la forma en cómo interactúa el usuario final con ella. Se ha convertido por tanto en un sistema cada vez más sofisticado en el que se desarrollan relaciones cada vez más complejas entre las distintas tecnologías que intervienen y sus usos. Así, la progresiva electrificación de la demanda energética para climatización o movilidad tiene que tenerse prevista en la generación distribuida, la gestión dinámica de la demanda deberá estar vinculada a la gestión de la red, la monitorización, los datos de consumo y sus usos deberán poderse tratar en tiempo real y un largo etcétera que lleva al sector a su revisión profunda y con ella la manera de afrontar la transición energética.

Construir soluciones energéticas para las nuevas demandas del cliente

Las encuestas que se vienen realizando en el sector sobre los cambios en las necesidades del cliente coinciden en que (i) +80% de los clientes esperan productos personalizados adaptados a sus necesidades reales, (ii) el 55% espera que la oferta provenga de su actual proveedor de energía y esperan que se convierta en su partner energético y (iii) +85% esperan productos robustos y sencillos que condicionarán su fidelización. Dar respuesta a todo lo anterior implica cambios profundos en la construcción de soluciones y en su comercialización puesto que precisamos de mucha información del cliente (de la que habitualmente se carece) para construirle una propuesta ad hoc, a la vez que, para hacer esto masivo y escalable, deberá asentarse en unas capacidades digitales que deben ser desarrolladas.

Desde el punto de vista de cómo ejecutar y prestar estos servicios, dado que el mercado de las Smart Solutions es todavía un mercado todavía en construcción, para llegar a desplegarlos de manera masiva será imprescindible que se haga a costes muy bajos puesto que el cliente mantendrá en estos próximos años una actitud exploratoria hasta que constate que se le genera verdaderamente valor. Por tanto, al igual que ocurre para la comercialización para conseguir esta competitividad en costes, será imprescindible que se haga a través de medios puramente digitales.

Modelo Data Centric y capacidades digitales

Ante los citados cambios en tecnología y en el modelo de relación con el cliente los universos comercial y operacional no pueden vivir separados y por ello resulta imposible mantener los silos de datos habituales existentes en cada uno de esos dos ámbitos. Conscientes de ello, al trabajar en el día a día con clientes en calidad de partners energéticos, Balantia viene construyendo durante años la Energy 4.0 Platform que da respuesta a los retos que plantea el sector y que se ha diseñado sobre la base de los datos, eliminando los mencionados silos y consiguiendo que los datos del cliente desde el prisma energético pero también operacional, los datos externos que tengan influencia en su consumo y los datos de clientes de similares características, convivan todos ellos en un mismo entorno explotable. Todo ello se sustenta sobre una infraestructura tecnológica con capacidad de explotación de datos en tiempo real y la aplicación de algoritmos de inteligencia artificial para poder gestionar de manera activa más de 10.000 instalaciones. La implementación de este modelo ha sido posible por la digitalización end to end de todas las operaciones, desde la toma de datos del cliente y la ingesta de todo tipo de fuentes, hasta la emisión de informes de resultados al cliente.

Tras el camino seguido y habiendo podido constatar las capacidades presentes y futuras que aflora este modelo, estamos convencidos que se convierte en una herramienta clave de competitividad en la transición energética.

(i), (ii) Accenture Consulting “New Energy Consumer. New Paths to Operating Agility”
(iii) Monitor Deloitte “Power Market Study 2030. A new look for the enrgy industry”

Balantia reconocida por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad

Tras el esfuerzo realizado por Balantia en materia de Big Data e Inteligencia Artificial, ésta ha sido recientemente inscrita por parte del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad en el registro de PYMES innovadoras.

El reconocimiento viene dado por parte del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) a la tarea innovadora de Balantia en el proyecto “Big data and artificial intelligence technology for energy efficiency management”.

La finalidad de este proyecto es la creación y fortalecimiento de los procesos de ingesta y tratamiento de datos de consumo energético y las variables operacionales de la actividad de las empresas.

A través de estos datos, se crearán modelos incrementales de análisis de los patrones de consumo, con el objetivo de detectar soluciones técnico-operacionales para el incremento de la eficiencia energética.

Este reconocimiento supone un impulso a la actividad innovadora de Balantia que ve recompensado su empeño de situarse como motor en la transición energética de las empresas a los nuevos paradigmas de la industria 4.0, en un momento clave de reposicionamiento de los actores tradicionales e irrupción de nuevos jugadores como catalizadores de la transformación tecnológica.

Balantia durante este año 2019 completará un plan de transformación digital trienal con € 1 MM invertidos y el desarrollo de una plataforma de soluciones digitales pionero en el sector.

 

Nuevos retos energéticos: Primer vertical de la energía

Tribuna de opinión enertic

Vicente Padrón, Director de energía 4.0 de Balantia.

Sea por la presión de la mayor consciencia colectiva sobre el impacto del cambio climático, por un mayor peso de la responsabilidad social corporativa en la estrategia o por una mayor comprensión de la necesidad de ajustar el gasto de las compañías, muchas son las empresas han comenzado ya a modificar y a ajustar su estrategia energética. Según estadísticas de Forrester, desde 2013, se han dejado de destinar a las energías fósiles en todo el mundo más de 6 billones (españoles, trillones anglosajones) de dólares y cientos de compañías se han pronunciado de forma clara a favor con las energías limpias. El cambio en la gestión de las utilites y el aprovechamiento de los avances de la tecnología para ser más eficientes en este terreno son elementos también recurrentes en las predicciones a futuro y en los análisis de lo que se debe hacer en el presente.

Algunos de los puntos que se incluyen en las previsiones de hacia dónde irán las cosas en 2019 en lo que a energía, a datos o a la demanda de ambas cosas tocan ya apuntan, entre otros temas, por esta línea. Una previsión de GaN Systems, por ejemplo, señalaba que uno de los elementos que marcarán la agenda durante el año será la creciente demanda de prácticas con cero o bajas emisiones. Además, a la hora de generar energía y consumirla, las renovables no serán ya algo que funcione durante un tiempo, dejando luego paso a la energía ‘tradicional’, o como alternativa. Se espera que el consumo sea verde 24/7.

A ello hay que sumar cómo los grandes cambios tecnológicos y los grandes desarrollos en este terreno están también impactando de forma específica en las utilities y, de forma más concreta, en la energía.

Entre las tendencias tecnológicas que Gartner adelantaba hace unas semanas para 2019 estaban, por ejemplo, el boom de las cosas autónomas y el internet asociado a ello, los espacios smart (de los que las smart cities son el ejemplo principal) o el desarrollo basado en inteligencia artificial. La implantación de las redes 5G, con mucha mayor calidad y capacidad y que mejorarán notablemente la comunicación machine-to-machine, no hará más que aumentar el potencial de estos espacios inteligentes y de estas cosas y servicios que funcionan de forma autónoma.

“Las empresas necesitan ya mucho más que los tradicionales servicios de auditorías o de compra de energía”.

Por tanto, el desarrollo creciente de la inteligencia artificial y el boom del internet de las cosas hacen que sea mucho más fácil no solo automatizar acciones y servicios, sino también gestionar de forma mucho más eficiente el entorno. Las redes eléctricas y el gasto energético se benefician, si se hacen bien las cosas, de estas tendencias. Al fin y al cabo, en el entorno de la industria 4.0, sería un grave error no aprovechar estas oportunidades.

El impacto que estas tendencias a futuro y que los cambios que ya se han realizado hasta ahora han tenido en la gestión de la energía son notables. Las empresas necesitan ya mucho más que los tradicionales servicios de auditorías o de compra de energía. De hecho, se podría decir que se ha cruzado ya la línea y se ha ido mucho más allá de la simple gestión energética. Entre las cuestiones que se tienen que tener ya en cuenta – o se tendrán en el futuro inmediato – están temas como el almacenamiento energético, la generación distribuida de la energía, la personalización mayor en la oferta o los sistemas de gestión demand response.

Compañías como Balantia ya tienen en cuenta los nuevos retos a los que se enfrentan las empresas en su gestión energética y las nuevas oportunidades que la tecnología y el desarrollo vinculado ofrecen en la mejora de esta. Balantia ha desarrollado, de hecho, el primer vertical de la energía para terceros. Este vertical tiene un impacto muy positivo en el día de a día de las compañías y en el consumo que hacen de la energía. El ratio de conversión de éxito se multiplica por dos, al tiempo que también se produce un ahorro en el gasto. La reducción de los costes asociados a la oferta energética es de dos terceras partes.

La clave de lo que hace que este vertical funcione y lo que lo diferencia de lo que se ha estado haciendo hasta ahora es la muy eficiente integración que hace de la tecnología y de la gestión de la energía. Así, el vertical saca provecho del potencial de las herramientas de big data, analizando millones de datos en tiempo real.

En este proceso, además, se ha logrado eliminar uno de los principales lastres a los que se enfrentan las compañías cuando se lanzan a usar el big data, sea en el terreno que sea. A pesar de su elevado potencial y del positivo impacto que puede tener en la actividad de la corporación, las compañías suelen verse arrastradas por la creación de silos informativos en los que los datos no se, por así decirlo, «comunican» entre sí y hacen que se pierdan oportunidades. Esto no sucede en este vertical, en el que se han empleado las herramientas tecnológicas más avanzadas para integrar las fuentes y evitar así este problema.

El toque final lo aporta la inteligencia artificial, que permite crear modelos de gestión que reducen los tiempos y también mejoran la calidad de los servicios que el cliente recibe, haciendo que las compañías estén preparadas para las nuevas soluciones que se tienen que tener ya en cuenta – o se tendrán en el futuro inmediato – como el almacenamiento energético, la generación distribuida de la energía, la personalización mayor en la oferta o los sistemas de gestión demand response.

Para comprenderlo, no hay más que analizar los resultados que han logrado algunas de las compañías para las que ya se han desarrollado soluciones y planes específicos, se ve claramente cuáles son los beneficios que todo ello reporta. Así, por ejemplo, de los casos de éxito de la lavandería industrial líder de Europa o del principal fabricante de ladrillos de España se aprende que se logra ahorrar en cuestiones tangibles y fácilmente visibles, ya que son cuantificables, pero que también se logran ahorros y mejoras secundarias.

Se habla así de resultados testados con un ahorro del consumo energético de una caldera del 10%, gracias a un análisis de datos de consumo, que permite además crear patrones que se aplican a otras calderas o de una recuperación de recursos, disminuyendo el consumo de calefacción aprovechando el calor generado por compresores de aire. A todo ello se suman otros ahorros secundarios, como es la reducción de tiempo de trabajo eliminando tareas energéticas que se automatizan o los que derivan de una mayor monitorización que ayuda a prevenir fallos.

Y aunque estos son los que habitualmente llaman más la atención de los gestores de las empresas, atraídos por el potencial del ahorro y de la eficiencia de costes, lo cierto es que adaptarse a los nuevos retos de la energía en el siglo XXI no debe ser solo importante por ello. En realidad, es un paso que las compañías están obligadas a dar si quieren seguir siendo competitivas. Igual que no tendría sentido seguir empleando vehículos de principios del siglo XX en la empresa, tampoco lo tiene seguir todavía las premisas de esa época en lo que a energía se refiere. La gestión energética también tiene que dar el salto a la revolución tecnológica.

 

Aquí puedes encontrar la tribuna de opinión publicada en enertic

https://bit.ly/2RagW5r

Nuestro compromiso con los Sistemas de Gestión Ambiental dan sus frutos

Balantia tiene implantado y certificado un Sistema de Gestión Ambiental en base a la norma UNE EN-ISO 14001:2015. Esta norma de referencia establece unos requisitos de control del desempeño ambiental.

En Balantia se realiza el control ambiental en base a la guía de buenas prácticas ambientales y el seguimiento de sus indicadores.

Además, anualmente se determinan objetivos de mejora en gestión ambiental para cumplir el compromiso con el progreso continuo del Sistema de Gestión Ambiental implantado. Dichos objetivos se definen teniendo en cuenta los aspectos que han resultado significativos, con objeto de reducir el impacto ambiental generado.

 

ASPECTOS AMBIENTALES

En Balantia hemos identificado todos los aspectos ambientales asociados a nuestras actividades y servicios; ya sean los directamente asociados a nuestra actividad (aspectos directos), como aquellos asociados a las actividades de nuestros proveedores (aspectos indirectos). Así mismo, hemos identificado los aspectos ambientales asociados a posibles situaciones de emergencia ambiental.

Todos los aspectos identificados son evaluados para determinar aquellos que son significativos, los cuales pueden estar vinculados a:

  • Residuos generados
  • Emisiones a la atmósfera
  • Vertidos
  • Ruido, vibraciones u olores
  • Consumo de recursos

 

DESEMPEÑO AMBIENTAL

Así mismo, establecemos un control de todos los aspectos ambientales, significativos y no significativos, a través de indicadores de seguimiento. Gracias a ello se han establecido buenas prácticas ambientales que nos ayudan a su control y a mantener evidencias de la gestión realizada.

Se ha procedido a la separación de los residuos en origen por tipologías generando las siguientes clasificaciones:

-Papel y cartón

-Envases

-Rechazo

-Residuos de tóner

-Residuos de pilas

-Residuos de envases vacíos contaminados

 

En este sentido Balantia gestiona el 100% de sus residuos a través de un gestor autorizado,

constatando así el compromiso de la organización con el medio ambiente.

En materia de consumos, Balantia ha conseguido ahorrar un 2% frente al año anterior el consumo de energía eléctrica de las oficinas. Así como una reducción del 11% contra la línea base.

En la misma línea, durante el primer semestre de 2018 se han reducido un 7% las emisiones de CO2 derivadas del consumo energético de Balantia.

Respecto a los consumos de productos de limpieza se ha conseguido disminuir un 38%.

Por qué es importante la rehabilitación energética de edificios

Desde hace un tiempo a esta parte, cada vez que se busca una vivienda para alquilar o para comprar en los portales inmobiliarios en el anuncio en cuestión aparece de forma recurrente un término, el de la certificación energética. El certificado se ha convertido en un elemento obligatorio y en una guía que da información al comprador o potencial inquilino sobre las características en términos de eficiencia energética del inmueble. Y, también, se ha convertido en un recordatorio constante la importancia de esta cuestión y de por qué hay que tomar cada vez más pasos para hacer los edificios eficientes en términos energéticos.

Para las nuevas construcciones, se da casi por sentado que trabajarán en este terreno. Para las antiguas, se espera que contraten a empresas que ofrezcan servicios como los de asesoría o consultoría energética para comprender el estado en el que se encuentran las cosas y que, llegado el momento, se lancen a realizar procesos de rehabilitación energética. Igual de importante que es cambiar el tejado cuando da problemas o reparar en la fachada los estragos del tiempo, debe serlo también el ajustar las características de los edificios para lograr una mayor eficiencia energética.

Un efecto positivo en el edificio

La rehabilitación energética se ha visto en los últimos tiempos como un motor potencial de recuperación para el sector de la construcción, pero es también una cuestión importante para los ciudadanos.

Mejorar la eficiencia energética de los edificios puede ayudar a reducir gastos futuros (como por ejemplo bajando los costes de calefacción) y también a hacer que las viviendas sean más sostenibles y en general más ‘vivibles’. Las acciones de mejora no solo impactan en lo que se espera y se da casi por sentado cuando se habla de eficiencia energética, sino que pueden tener efectos secundarios en otras áreas. Un mejor aislamiento no solo mejora el edificio en cuestiones térmicas, sino que además ayuda también a reducir el impacto del ruido de la calle.

Además, ahora mismo la situación no es la mejor en lo que a eficiencia toca en los edificios de España. Un estudio de EuroACE suspende a los edificios españoles: solo un 16% es eficiente desde el punto de vista energético. Esto ocurre con los edificios en general y no solo afecta a los de viviendas. Los hoteles, por ejemplo, están teniendo el mismo problema y están haciendo que sus gastos sean mayores simplemente porque sus instalaciones no son eficientes.

Un efecto en el valor del espacio

Pero además los efectos de realizar ajustes sobre la eficiencia energética o de construir siguiendo estos parámetros se notan también en el precio de venta, lo que hace que sea un elemento más a tener en cuenta para la industria de la construcción y la inmobiliaria.

Eso es lo que acaba de demostrar un estudio elaborado por expertos de la Universidad de Melbourne y la de Cambridge, que han partido de una muestra australiana de precios de venta entre 2011 y 2016 para determinar el impacto que esto tiene en los precios que las viviendas logran en el momento de la venta. La conclusión general es que existen una correlación entre eficiencia y precios altos. Las casas que son eficientes en términos energéticos se pagan mucho mejor.

«Los datos muestran que la gente está valorando la eficiencia energética y tomando decisiones partiendo de la eficiencia energética que se muestra en los ratings», explica la doctora Georgia Warren-Myers, una de las responsables del estudio. En Australia, como en Europa, las viviendas tienen que mostrar su grado de eficiencia de acuerdo con una escala.

La importancia de la eficiencia energética ha escalado tanto desde que se han implementado estos mecanismos de puntuación que los compradores ya lo tienen en cuenta al mismo nivel que pueden medir el número de baños, el número de habitaciones o la capacidad del garaje. Las viviendas que muestran los mejores resultados en términos de eficiencia suelen venderse con una prima de a partir del 9,4% más de la media.

 

Cómo los hoteles se pueden convertir al turismo ecológico y sostenible

El turismo sostenible se ha convertido en un elemento de tendencia en el mercado turístico. La industria está cada vez más concienciada sobre la importancia de ser ecológicamente responsables (alentada posiblemente por el peso creciente que han tenido iniciativas como el Año del Turismo Sostenible para el Desarrollo de la ONU) y está notando además un interés creciente entre los consumidores.

Ser sostenibles se ha convertido en cierto modo ya en una de las claves para poder sobrevivir en un mercado competitivo, en el que los márgenes son más escasos y en el que cada vez hay más competidores.

Los consumidores quieren que sus destinos de vacaciones sean medioambientalmente respetuosos. Entre 2014 y 2015, la demanda de destinos de vacaciones sostenibles se multiplicó por cinco, según datos de Booking. Además, estos viajeros son mucho más ‘espléndidos’ con sus gastos: si su hotel es sostenible, un 83% de los consumidores está dispuesto a pagar más por su habitación.

Para la industria turística y para los hoteles de forma específica (ellos que están viendo como su situación se está volviendo cada vez más complicada por la presión de alternativas como Airbnb), ser verdes se ha convertido en una prioridad que tienen que asumir.

Igualmente, la sostenibilidad no es solo una cuestión de ética, de responsabilidad social corporativa o de contentar al turista, sino también de eficiencia del gasto. Sus cuentas de resultados mejoran cuando se vuelven eficientes porque recortan el despilfarro de recursos y reducen los costes operativos de paso.

El camino a seguir para convertirse en un hotel sostenible

El camino para convertirse en un hotel sostenible requiere cambios y también tomar decisiones acertadas. Antes de nada, hay que buscar partners que ayuden a establecer en qué situación se está y cómo se debe actuar. Hay que encontrar a los socios que servirán de guía en la transformación.

En el caso de Balantia, por ejemplo, los especialistas ayudan desde a desarrollar y transformar los destinos turísticos en smart destinations hasta a poner en marcha sistemas de gestión hotelera mucho más eficientes que controlen la energía, las operaciones y las instalaciones.

Las acciones que deben seguirse para mejorar y ser más eficiente deben aplicarse en todos los terrenos. Hay que reducir el gasto de agua, que optimizar el consumo energético o que cambiar los sistemas de climatización para que sean mucho más responsables, por poner solo unos cuantos ejemplos.

A eso hay que sumar que también se deben cambiar las fuentes de energía, haciendo que entren en juego las energías limpias, o que se deben propiciar comportamientos más responsables que reduzcan la huella de los huéspedes, como puede ser siendo mucho más ‘friendly’ con los medios de transporte ecológicos o incentivando la reducción del uso del plástico.

También hay muchas veces que actuar sobre el propio edificio y sobre su estructura, realizando acciones que mejoren el aislamiento y poniendo en marcha planes de rehabilitación energética. Un estudio reciente apuntaba que nada más y nada menos que siete de cada 10 hoteles en España presenta problemas de ruido (que son por otra parte la razón de un tercio de las reclamaciones que se presentan a los hoteles en España).

Y, finalmente, no hay que perder de vista que convertir a la industria hotelera y a la del turismo en algo mucho más limpio no resulta tan caro como pueda parecer a simple vista. Según algunas estimaciones, eliminar los efectos que el turismo tiene en el CO2 tendría un coste de solo 11 dólares por viajero. Si se tiene en cuenta la importancia de ser sostenibles, se puede concluir que el retorno es mucho más elevado.

El futuro del hogar conectado

Hace unos años, en una de las ediciones del Mobile World Congress (MWC) de Barcelona, una compañía de telecomunicaciones había llevado, como una especie de curiosidad que ayudaba a comprender hacia dónde iba el futuro, a un árbol. El árbol era un pequeño naranjo, que tenía su cuenta en Twitter y que iba comentando sus estados ‘de ánimo’ y las cosas que le pasaban. Detrás de los tuits no había ningún hábil community manager, sino un dispositivo conectado que iba convirtiendo la información que percibía el árbol en contenidos. El árbol era, gracias a ello, ‘smart’.

El árbol conectado era llamativo y curioso, una de esas cosas que a los periodistas les encantan, pero, sobre todo, era un elemento visible de lo que estaban empezando a ser ya las cosas. Cada vez más elementos del día a día se estaban conectando a la red y se estaban dotando de tecnología. Cada vez más elementos se estaban volviendo inteligentes. No había que ir muy lejos para verlo. En aquella edición del MWC, el árbol estaba en la sección que ocupaba el hogar inteligente y en el que se podían ver cómo estaban cambiando las cosas.

Años después de las aventuras de aquel árbol, el hogar conectado o inteligente ya no es una cosa tan rara o tan novedosa, sino más bien una de las tendencias claras hacia las que va el futuro y una que ya tiene un impacto directo sobre la vida de los consumidores en algunos casos.

El hogar conectado estará – y empieza a estarlo ya – formado por dispositivos inteligentes y conectados a la red, que están siempre generando información y datos y que los emplean para hacer la vida de los habitantes de esa casa más fácil.

El hogar conectado puede bajar y subir persianas cuando es más adecuado, puede hacer la lista de la compra para que no tengamos que esforzarnos en pensar qué necesitamos antes de ir al súper, puede comprar directamente online para nosotros las cosas que nos hacen falta, puede mandarnos alertas de los productos a punto de caducar en nuestra nevera o puede encender y apagar el aire acondicionado o la calefacción para hacer nuestra casa más hogareña. Y esos son solo unos pocos ejemplos de funcionalidades.

El hecho de que además algunos de los dispositivos de moda en el mundo de la tecnología de consumo estén dotados de funcionalidades para el hogar inteligente no hace más que asentar su potencial. Los altavoces inteligentes, que son ya un mercado al alza en Estados Unidos y que están llegando ahora mismo a España, son una perfecta muestra de ello.

Así será el hogar del futuro

En el futuro, ninguna habitación de la casa permanecerá ajena a la tecnología. Como explicaban en una predicción de Bloomberg, los dispositivos inteligentes harán que desde la sala al baño todo esté conectado y todo sea tecnología de alto nivel.

En el caso de la sala de estar parece más claro: desde la smart TV hasta el altavoz inteligente que pone música se han convertido en un elemento deseable para incorporar a esa habitación. Pero el cambio no será únicamente ese, sino que también se incorporarán termostatos, bombillas y hasta cerraduras inteligentes que harán del hogar un espacio tech.

En la cocina, empiezan ya a existir hornos inteligentes, con sensores de temperatura que ayudan a cocinar, y en el baño, la ducha se convertirá en una suerte de spa usando bañeras inteligentes y apps en el móvil. Hasta el dormitorio tendrá su toque smart, con despertadores inteligentes que usarán aromaterapia para regular los ciclos de sueño.

Una estimación de Zion Market Research sobre el mercado de los hogares conectados apuntaba a que su valor crecerá en todo el mundo en un 14,5% entre 2017 y 2022. De hecho, se espera que en ese último año la tecnología para el hogar conectado mueva de forma global unos 53.450 millones de dólares.

Los analistas de la consultora apuntan a que el mayor conocimiento de estos dispositivos entre los consumidores, su popularidad creciente entre los grupos demográficos de más edad, el crecimiento de los ingresos en los países en desarrollo y las iniciativas gubernamentales harán que el mercado crezca, como también lo hará la cada vez mayor consciencia entre los ciudadanos de la importancia de controlar el consumo energético.

Por qué los contadores inteligentes son también una buena noticia en la lucha contra el despilfarro energético

Como ha ocurrido con muchas otras áreas de la vida cotidiana, como pudo ser el acceso a la señal de la televisión terrestre en abierto por poner un ejemplo popular, el acceso a la electricidad también ha sido digitalizado. El uso de contadores analógicos para medir el consumo de electricidad en los hogares y establecer así cuáles deben ser las tarifas que deben pagar en sus facturas los consumidores se ha quedado obsoleto. Con el siglo XXI han llegado también los contadores digitales o inteligentes.

Los contadores digitales consiguen datos más precisos, pueden ofrecer mediciones en tiempo real y logran además enviar la información a la compañía eléctrica de un modo automatizado, lo que ha eliminado figuras como el ‘gasto estimado’ en la facturación de la luz. El Plan de sustitución de contadores, puesto en marcha hace unos años, ha marcado la pauta y ha creado el marco para que en España se apaguen para siempre los contadores analógicos y se enciendan los digitales.

Según los datos de la última estadística de la CNMC sobre la materia, tres de cada cuatro contadores de la luz en España ya son inteligentes. Los datos son de finales de 2016 (aunque son los más recientes de los datos públicos facilitados por el organismo, publicados hace ahora medio año) y permiten concluir que existe ya un parque importante de estos dispositivos. En total, la red de contadores inteligentes supera ya los 21 millones de terminales.

Estos datos implican además que el proceso de substitución de contadores va por encima de lo previsto. Se había establecido que a finales de 2016 tenían que haber sido pasados de analógico a digital el 70% de los contadores. Los últimos números de la CNMC apuntaban que se había hecho ya el cambio con el 74,5% del parque entre los contadores asociados a potencias contratadas iguales o superiores a 15 kW.

La cantidad tendría que ser además superada – y muy ampliamente – antes de que se termine este año. El siguiente punto a cumplir dentro de las previsiones establecidas en el Plan de sustitución de contadores es el de haber cambiado el 100% del parque para finales de 2018.

 

Beneficios de los contadores inteligentes

Los beneficios que los contadores inteligentes tienen en términos de facturación del gasto eléctrico son bastante claros y son los que los consumidores suelen asimilar más rápido, pero lo cierto es que el salto a lo digital puede tener también otros beneficios. Entre otras áreas, puede ayudar a ser más eficientes en el consumo eléctrico.

Todo dispositivo electrónico está no solo generando y emitiendo datos, sino que además lo hace en tiempo real. Los contadores inteligentes están por tanto siguiendo el consumo que se hace de electricidad en el momento en el que se realiza y convirtiendo eso en información. En teoría, por ejemplo, los contadores inteligentes podrían permitir a los usuarios de la red eléctrica ver en tiempo real sus pautas de consumo y cuánto gasto llevan acumulado desde la última factura.

Algunas compañías permiten, aunque no de forma tan completa, acceder a esta información en sus plataformas de atención al cliente. Una vez que se cierra el período de facturación, en ese tipo de servicios se puede acceder al gráfico de datos del consumo del mes en cuestión, lo que ayuda a analizar las propias pautas de consumo y a tomar decisiones para mejorar el gasto.

Estas no son las únicas ventajas. Los contadores inteligentes permiten que se ajuste de forma más realista la facturación a la tarifa exacta en el momento del gasto, que se puedan optimizar las cosas a las necesidades de los usuarios o que sea posible cambiar de forma más rápida y sin necesidad de desplazamiento o actuación sobre el contador la tarifa.

Para las empresas eléctricas, este tipo de contadores posibilitan también el controlar mucho mejor el estado de la red y el adelantarse a los efectos de las averías, solucionando los problemas más rápido.

Y esto es simplemente una parte muy pequeña de todo lo que podría hacerse empleando el potencial de los contadores inteligentes. En el futuro, y a medida que se implementen servicios y se desarrollan soluciones a medida, permitirán crear muchos nuevos servicios y aprovechar esa información de muchas más maneras. La frontera de lo que pueden aportar está todavía por conquistar.