2020, el año de la auditoría energética para las grandes empresas

2020, el año de la auditoría energética para las grandes empresas

Con la entrada de un nuevo año, las empresas se lanzan a hacer proyectos, a marcarse objetivos y a cumplir con nuevas obligaciones y estándares. En 2020, el año que acabamos de arrancar, las compañías tendrán que asumir muchos cambios, marcados por la agenda política y económica, pero también que cumplir con ciertos objetivos, establecidos por las diferentes legislaciones.

En este terreno, los objetivos 2020, que han funcionado como hoja de ruta durante las dos décadas que llevamos del siglo, han ido perfilando un escenario en el que las compañías deben realizar una transformación digital y también ser mucho más responsables con su impacto en el entorno. Las organizaciones de todo tamaño y de todos los sectores necesitan ser mucho más cuidadosas que hasta ahora en la huella medioambiental de su actividad. La normativa abarca muchos terrenos, entre ellos el del consumo energético.

En esa área concreta, las empresas están obligadas a gestionar de un modo eficiente su consumo energético. El Real Decreto 56/2016 obliga a realizar auditorías energéticas en las grandes empresas, que midan su consumo energético y que les ayuden a encontrar pautas para ser más eficientes.

Quién debe hacerlo

Toda empresa con una plantilla que supere los 250 trabajadores o con una facturación de más de 50 millones de euros está obligada por la ley a realizar una auditoría energética que estudie, como mínimo, el 85% de su consumo en el total de sus instalaciones de trabajo.  En 2016, el gobierno estimaba que alrededor de unas 3.800 empresas en toda España estarían obligadas a cumplir con esta ley.

Cuando se aprobó el Real Decreto, las empresas se encontraron con un plazo de 9 meses para hacer su primer proceso de auditado. Sin embargo, la norma deja claro que esos análisis deben ser repetidos, como mínimo, cada cuatro años. Eso supone que este año, cuando se cumplen los primeros cuatro años de la puesta en marcha de la normativa, las empresas están obligadas a repetir el proceso.

Multas para quienes no cumplan

No cumplir con la norma expone a las empresas ya no solo a un problema de gestión de la energía y a una hipotética crisis de reputación ante sus consumidores por no ser respetuosos con el entorno, sino que además tiene consecuencias graves en términos económicos. Las empresas se exponen a multas de hasta 60.000 euros por no cumplir con las obligaciones de la normativa.

Balantia, el partner adecuado para cumplir con las obligaciones del Real Decreto 56/2016

En 2016, las empresas, como demostró un estudio de la Asociación de Empresas de Eficiencia Energética, dejaron para el último momento el proceso de auditoría. Cuando se había consumido ya la mitad del plazo disponible para realizar el proceso, casi la mitad de las empresas españolas obligadas por la norma no había iniciado todavía la contratación de una auditoría. En 2020, las compañías no se pueden permitir cometer el mismo error y necesitan ser mucho más eficientes con los procesos de cumplimiento con la ley.

Deben, por tanto, buscar a un partner adecuado que se encargue de realizar el proceso de auditoría y que les garantice que están cumpliendo con todo aquello que la normativa exige. Es lo que hacemos en Balantia. La auditoria energética es uno de nuestros servicios. La metodología de trabajo de Balantia sigue los criterios de la norma UNE EN 16247 y es el fruto de años de experiencia en el sector.

Así, y siguiendo los criterios necesarios para cumplir con las obligaciones del Real Decreto, nos encargamos de analizar todas las instalaciones y los consumos energéticos y de establecer medidas de ahorro para ser más eficientes en el gasto de energía. Para aquellas empresas que ya realizaron la auditoría en 2016, se hace un proceso de control y revisión de lo puesto en marcha. El trabajo no se limita simplemente a cumplir con la ley, sino que va un paso más allá. Se maximiza la intervención para que el retorno para la empresa sea mayor.

De este modo, no solo se cumplen las obligaciones legales, sino que además se mejora la eficiencia y se establecen las pautas para crear una buena base de buenas prácticas en gestión de la energía. Así, la compañía se vuelve más respetuosa con el entorno y, algo muy importante de las cuentas de resultados de la empresa, se consigue un ahorro por la reducción del gasto energético.