Europa presenta su Green Deal, la hoja de ruta climática: aumentará el objetivo de reducción de emisiones para 2030 hasta el 50% o 55%

Bruselas ha presentado el Pacto Verde Europeo (Green Deal), la hoja de ruta climática de los europeos para los próximos años, que abarcará todos los sectores de la economía, especialmente los del transporte, la energía, la agricultura, los edificios y las industrias, como las de la siderurgia, el cemento, las TIC, los textiles y los productos químicos. Sin embargo no especifica cuál será el presupuesto específico del llamado Fondo para una Transición Justa.

La presidenta Ursula von der Leyen ha dicho que «el Pacto Verde Europeo es nuestra nueva estrategia de crecimiento, un crecimiento que aporta más de lo que consume.  Muestra cómo transformar nuestro modo de vivir y trabajar, de producir y consumir, para que vivamos de forma más sana y nuestras empresas sean innovadoras. Todos podemos participar en la transición y todos podemos aprovechar las oportunidades que brinda. Si somos los primeros en dar este paso y si lo hacemos con premura, contribuiremos a que nuestra economía sea líder mundial. Vamos a poner todo nuestro empeño en lograrlo, por el bien del planeta y de la vida que sustenta, por el patrimonio natural de Europa, por la biodiversidad, por nuestros bosques y por nuestros mares.  Si demostramos al resto del mundo cómo ser sostenible y competitivo, podemos convencer a otros países para que se nos unan».

Por su parte, el vicepresidente ejecutivo Frans Timmermans ha añadido que «estamos en situación de emergencia climática y medioambiental. El Pacto Verde Europeo representa una oportunidad para mejorar la salud y el bienestar de nuestros ciudadanos mediante la transformación de nuestro modelo económico».

Lo que sí se sabe es que el Pacto Verde Europeo exigirá una inversión significativa. Para cumplir con los objetivos requerirá 260.000 millones EUR de inversión anual adicional, lo que representa aproximadamente el 1,5 % del PIB de 2018. Y si se quiere apoyar la transición «irreversible» hacia una economía libre de emisiones de dióxido de carbono en las regiones comunitarias más dependientes de la producción de combustibles fósiles podría suponer hasta 100.000 millones.

Para ello habrá que movilizar a los sectores público y privado. La Comisión presentará a principios de 2020 el Plan de Inversiones para una Europa Sostenible con el fin de contribuir a alcanzar las necesidades de inversión. Al menos el 25% del presupuesto de la UE a largo plazo deberá dedicarse a la acción por el clima, y el Banco Europeo de Inversiones, que es el banco climático europeo, ofrecerá apoyo adicional. Para que el sector privado contribuya a financiar la transición ecológica, la Comisión presentará la Estrategia de Financiación Ecológica en 2020.

Transición Justa

Respecto a la financiación para la transición justa, el Ejecutivo comunitario confía en que el dinero inicial sirva para movilizar inversiones que superen los tres dígitos. Es decir, que llegue a 100.000 millones de euros para todo el periodo comprendido entre 2021 y 2027 y a compartir entre todas las regiones europeas que tendrán acceso a este fondo.

Esta hucha es uno de los puntos estrella del Pacto Verde Europeo con el que la Comisión quiere guiar la estrategia ‘verde’ del bloque. Se trata de una hoja de ruta que se irá materializando en los próximos meses a través de propuestas legislativas, entre ellas la primera ley climática europea, que el Ejecutivo comunitario presentará en marzo para cristalizar en un texto legal el objetivo de alcanzar la neutralidad climática a mitad de siglo.

En este contexto, Bruselas quiere que toda la estrategia esté guiada por una mayor ambición climática del bloque en materia climática, que quedará patente en el verano de 2020 con una revisión al alza del objetivo de reducción de emisiones de dióxido de carbono (CO2) para 2030, que actualmente está fijado en el 40%.

Elevará el objetivo de reducción de emisiones hasta el 55%

Según consta el Pacto Verde Europeo, la Comisión prevé establecerlo entre el 50% y el 55%, un incremento que exigirá la revisión de todas las normativas aprobadas durante los últimos años para repartir los esfuerzos entre tanto entre las capitales europeas como entre los diferentes sectores industriales.

Dentro de estas modificaciones legislativas está la reforma del sistema europeo de comercio de emisiones (ETS, por sus siglas en inglés) para encarecer el precio de las emisiones. El sector marítimo, hasta ahora excluido, pasará a formar parte del sistema, en el que además se reducirán los créditos gratuitos que se conceden a las aerolíneas.

La UE acompañará todos sus esfuerzos con un mayor activismo a nivel internacional para animar a otros países a incrementar su ambición en la lucha climática a través de una diplomacia ‘verde’ centrada en «convencer y apoyar» a otros países a asumir un papel más activo en este ámbito.

En cualquier caso, la Comisión propondrá la creación de un mecanismo para gravar las importaciones de sectores que tienen una importante «huella de carbono». Aunque todavía quedan pendientes los debates de este sistema, Bruselas ha prometido que cumplirá las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Más allá de la mayor ambición en materia de reducción de emisiones y de la diplomacia ‘verde’ que Bruselas quiere desplegar, el Pacto Verde Europeo plantea también otras medidas, como una nueva estrategia industrial europea o un nuevo plan de acción en materia de economía circular.

El documento también anuncia iniciativas para impulsar la renovación de edificios con mayor eficiencia energética, estrategias para garantizar la protección de los ecosistemas y la biodiversidad, desarrollar una agricultura más ecológica y acelerar la transición hacia una movilidad «limpia e inteligente».

En definitiva, los pilares principales del Green Deal europeo son:

  • Una serie de medidas sobre los sectores para alcanzar la neutralidad climática para 2050: energía limpia y gas descarbonizado, transporte sostenible, economía circular, una estrategia para la agricultura, cambio de los sectores industriales a la economía circular;
  • Más medidas para la protección del medio ambiente: preservar el capital natural de Europa, vincular la política industrial a la pérdida de biodiversidad y a la degradación del medio ambiente;
  • Más atención a los beneficios para los ciudadanos: una Europa sin contaminación, un mecanismo de transición justa y productos menos tóxicos;
  • La puesta en marcha de la «comisión geopolítica»: inclusión de las cuestiones climáticas y medioambientales en los acuerdos comerciales y en la cooperación bilateral.
  • Sector energético: la propuesta establece que se basará en gran medida en las energías renovables, con una rápida eliminación del carbón y esfuerzos para descarbonizar el gas, con una revisión de la legislación energética pertinente en junio de 2021;
  • Movilidad: Ampliación del régimen de comercio de derechos de emisión al sector marítimo y reducción de los derechos de emisión gratuitos para las compañías aéreas y revisión de las emisiones de CO2 de los automóviles y furgonetas a partir de 2025 hacia una movilidad de emisiones netas nulas en junio de 2021.
  • Finanzas verdes para una transición justa: Algunas buenas intenciones para poner fin a la financiación de los combustibles fósiles (también por parte de las instituciones multilaterales) – En el tercer trimestre de 2020 se presentará una estrategia de financiación sostenible renovada.
  • Comerciose reconoce que el comercio apoya la transición ecológica de la UE y facilita el comercio y la inversión en bienes y servicios ecológicos y promueve la contratación pública respetuosa con el clima.

Y según la European Climate Foundation, mientras los líderes de la UE se preparan para la última reunión del Consejo del año, muchos ojos están puestos en Polonia, uno de los países que ha vetado las conclusiones de la UE sobre neutralidad en junio. Pero como muestra la nueva encuesta de Avaaz, una abrumadora mayoría de los polacos – 7 de cada 10 polacos quieren que su gobierno vote por la neutralidad climática de la UE para 2050, y el 81% de los polacos apoyan el Acuerdo Verde de la UE.

Precisamente el CEO de este think tank europeo considera que «el Acuerdo Verde Europeo es una oportunidad de transformación, única en una generación, para asegurar que la UE se embarque en una transición ecológica socialmente inclusiva hacia una economía sin emisiones, una que ofrezca beneficios tangibles a sus ciudadanos. Esta es nuestra oportunidad para un nuevo contrato social y para construir una economía y una sociedad más justa y sostenible«.

Por otra parte, grupos ecologistas como Greenpeace España señalan que, aunque el número de propuestas es significativo y las promesas son más relevantes que las realizadas por las Comisiones anteriores, las políticas en sí siguen siendo demasiado débiles y necesitan ser estructuradas.

Para Tatiana Nuño, responsable de campaña de cambio climático de Greenpeace, “el Gobierno de España, como anfitrión de la COP25, tiene la posibilidad de liderar la ambición climática en Europa y demandar a la Comisión que proponga el aumento de los objetivos climáticos dentro de los próximos 100 días para llegar a tiempo de presentar unos compromisos de reducción de emisiones nacionales (NDC, por sus siglas en inglés) alineados con las recomendaciones científicas y con los compromisos adquiridos con el Acuerdo de París”.

Fuente: elperiodicodelaenergía.com