Abocados a la hiperconvergencia energética. Eduardo Olano Director general de Balantia para elEconomista Energía

En el sector de la tecnología los sistemas convergentes son aquellos que centralizan la computación, el almacenamiento, las redes o la virtualización en un mismo entorno. En este mismo sector la hiperconvergencia es el fenómeno que añade a lo anterior un software que dota de coherencia a toda la infraestructura, aportando sencillez, rendimiento y escalabilidad a una materia sumamente compleja y que evoluciona constantemente. Según Gartner, para el año que viene el 20% de las aplicaciones críticas de negocio estarán en infraestructuras hiperconvergentes.

Si pensamos en los profundos cambios que se están produciendo de manera simultánea en la actual en plena transición energética en los ámbitos de generación, distribución, eficiencia energética o movilidad y el alto grado de interrelación entre los mismos, podemos pensar que no cabe otra fórmula posible en el sector de la energía que nos lleve a esa hiperconvergencia en las soluciones energéticas. Sin embargo, la realidad hoy dista mucho de haber llegado a esa situación. En la actualidad es todavía muy común incluso en empresas industriales con grandes consumos de energía que no tengan ni siquiera alineados la gestión de la energía con sus procesos industriales, con lo que difícilmente se pueden encontrar casos en los que este tipo de consumidor cuente con una solución energética coherente con alguno de los ámbitos anteriormente señalados. Si lo llevamos a lo doméstico, la situación es más extrema puesto que en general no vemos que, incluso clientes interesados en el ahorro o la sostenibilidad, cuenten en sus viviendas con fórmulas, si es que las tienen, en las que la eficiencia pueda estar alineada con el autoconsumo y esta, por ejemplo, con la movilidad.

Pensando en las nuevas tecnologías que están todavía por venir como el demand response, almacenamiento o blockchain, no podrán desarrollarse sin “converger” con el resto de soluciones con las que cuente o espere contar el consumidor.

Volviendo a ejemplos concretos y que en el futuro serán más que comunes, un consumidor que ya cuente con una instalación de autoconsumo y al que un tercero le quiera ofrecer la opción de almacenamiento, no podrá hacerlo sin tener en cuenta si este cuenta con un vehículo eléctrico o prevé hacerlo en el futuro, sabiendo que podrá ofrecer funciones en parte sustitutivas a las de un sistema de almacenamiento. Lo mismo ocurrirá para los programas de incentivación de modulación de la demanda en picos de saturación por parte las empresas energéticas o la virtualización de la producción renovable.

Para conseguir que se reproduzca la misma hiperconvergencia del ámbito tecnológico en el de la energía, por las características del sector, los datos son y serán un elemento crítico puesto que son sobre los que se construyen las soluciones energéticas.

Sin embargo, hoy en día la mayoría de actores implicados en el sector energético cuentan con silos de información aislados que dificultan o imposibilitan la construcción de soluciones verdaderamente coherentes. Situación más que lógica si durante décadas el modelo energético imperante se ha visto casi inalterado y, por tanto, carente de cualquier estímulo o necesidad de cambio. Debido a ello, las empresas responsables de construir soluciones que den respuesta a las necesidades derivadas de la transición energética se ven limitadas en sus medios para desarrollarlas. Las mismas utilities, pese a tener de manera muy presente en sus planes estratégicos los objetivos de

convergencia con la transición energética, han puesto su foco en la gran generación o crecientemente en los puntos de recarga pero sin todavía tener desarrolladas las capacidades internas que permitan que los datos internos fluyan y que, con ellos, sus clientes reciban una oferta personalizada acorde a sus nuevas necesidades. No es raro oír de alguna de ellas que hay más de 100 bases de datos inconexas desde hace años en sus organizaciones o que muchos de los datos que se reciben de sus clientes son apenas explotados con objetivos comerciales para nuevos productos o servicios.

El enfoque data centric se está extendiendo cada vez más en los sectores complejos en los que se precisa construir soluciones integrales a partir de las condiciones particulares del consumidor afloradas por sus datos. La misma consultora Gartner prevé para 2020 más de 26.000 millones de elementos conectados, la mayoría de ellos consumidores de energía, por lo que ya estamos viendo de manera creciente en los actores del sector como empiezan a construir los mimbres de esa infraestructura centrada en los datos a la que se le pueda dar inteligencia y escalabilidad con capacidades de big data, machine learning o inteligencia artificial.

El objetivo final debe ser que el grado de confianza y compromiso de los consumidores finales en formar parte de la transición energética sea cada vez mayor y que contribuyan a acelerarla, algo en lo que afortunadamente cada vez son más los actores volcados en ello.

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