Por qué los contadores inteligentes son también una buena noticia en la lucha contra el despilfarro energético

Como ha ocurrido con muchas otras áreas de la vida cotidiana, como pudo ser el acceso a la señal de la televisión terrestre en abierto por poner un ejemplo popular, el acceso a la electricidad también ha sido digitalizado. El uso de contadores analógicos para medir el consumo de electricidad en los hogares y establecer así cuáles deben ser las tarifas que deben pagar en sus facturas los consumidores se ha quedado obsoleto. Con el siglo XXI han llegado también los contadores digitales o inteligentes.

Los contadores digitales consiguen datos más precisos, pueden ofrecer mediciones en tiempo real y logran además enviar la información a la compañía eléctrica de un modo automatizado, lo que ha eliminado figuras como el ‘gasto estimado’ en la facturación de la luz. El Plan de sustitución de contadores, puesto en marcha hace unos años, ha marcado la pauta y ha creado el marco para que en España se apaguen para siempre los contadores analógicos y se enciendan los digitales.

Según los datos de la última estadística de la CNMC sobre la materia, tres de cada cuatro contadores de la luz en España ya son inteligentes. Los datos son de finales de 2016 (aunque son los más recientes de los datos públicos facilitados por el organismo, publicados hace ahora medio año) y permiten concluir que existe ya un parque importante de estos dispositivos. En total, la red de contadores inteligentes supera ya los 21 millones de terminales.

Estos datos implican además que el proceso de substitución de contadores va por encima de lo previsto. Se había establecido que a finales de 2016 tenían que haber sido pasados de analógico a digital el 70% de los contadores. Los últimos números de la CNMC apuntaban que se había hecho ya el cambio con el 74,5% del parque entre los contadores asociados a potencias contratadas iguales o superiores a 15 kW.

La cantidad tendría que ser además superada – y muy ampliamente – antes de que se termine este año. El siguiente punto a cumplir dentro de las previsiones establecidas en el Plan de sustitución de contadores es el de haber cambiado el 100% del parque para finales de 2018.

 

Beneficios de los contadores inteligentes

Los beneficios que los contadores inteligentes tienen en términos de facturación del gasto eléctrico son bastante claros y son los que los consumidores suelen asimilar más rápido, pero lo cierto es que el salto a lo digital puede tener también otros beneficios. Entre otras áreas, puede ayudar a ser más eficientes en el consumo eléctrico.

Todo dispositivo electrónico está no solo generando y emitiendo datos, sino que además lo hace en tiempo real. Los contadores inteligentes están por tanto siguiendo el consumo que se hace de electricidad en el momento en el que se realiza y convirtiendo eso en información. En teoría, por ejemplo, los contadores inteligentes podrían permitir a los usuarios de la red eléctrica ver en tiempo real sus pautas de consumo y cuánto gasto llevan acumulado desde la última factura.

Algunas compañías permiten, aunque no de forma tan completa, acceder a esta información en sus plataformas de atención al cliente. Una vez que se cierra el período de facturación, en ese tipo de servicios se puede acceder al gráfico de datos del consumo del mes en cuestión, lo que ayuda a analizar las propias pautas de consumo y a tomar decisiones para mejorar el gasto.

Estas no son las únicas ventajas. Los contadores inteligentes permiten que se ajuste de forma más realista la facturación a la tarifa exacta en el momento del gasto, que se puedan optimizar las cosas a las necesidades de los usuarios o que sea posible cambiar de forma más rápida y sin necesidad de desplazamiento o actuación sobre el contador la tarifa.

Para las empresas eléctricas, este tipo de contadores posibilitan también el controlar mucho mejor el estado de la red y el adelantarse a los efectos de las averías, solucionando los problemas más rápido.

Y esto es simplemente una parte muy pequeña de todo lo que podría hacerse empleando el potencial de los contadores inteligentes. En el futuro, y a medida que se implementen servicios y se desarrollan soluciones a medida, permitirán crear muchos nuevos servicios y aprovechar esa información de muchas más maneras. La frontera de lo que pueden aportar está todavía por conquistar.

Europa tumba el impuesto al sol, pero el verano paralizará la tramitación

Una de las decisiones administrativas que más polémica ha creado en los últimos años en relación con las energías renovables ha sido el conocido como ‘impuesto al sol’. La tasa fue aprobada en 2015 por decreto y gravaba el uso de paneles solares para generar energía, incluso cuando esta estaba destinada al autoconsumo.

La medida se asentaba en el hecho de que los usuarios tenían que estar conectados también a la red eléctrica tradicional, que era la que da servicio nocturno en la mayoría de los casos y la que funciona como respaldo, y, por tanto, consideraba que también tenían que contribuir al mantenimiento de la red.

Aunque la medida ponía en una potencia contratada 10 kilovatios la frontera entre quienes tenían que pagar la tasa y quienes no, para las diferentes asociaciones de energías renovables la medida se veía entonces como un lastre para el salto al uso de este tipo de fuentes de energía y como una penalización para los usuarios de fuentes limpias de energía.

En 2015, todos los partidos políticos que estaban entonces en la oposición se comprometieron a derogar el decreto en cuanto asumieran el poder.

Por ello, el cambio en el gobierno volvió a poner el tema sobre la mesa e hizo que volviese a protagonizar artículos y debates y llevó a que las asociaciones relacionadas con las renovables recordasen los compromisos del pasado. A eso se sumó que Europa – en donde la cuestión también se estaba analizando y tramitando – estaba debatiendo sobre las tasas que deberían asumir las energías fotovoltaicas.

Europa prohíbe el impuesto al sol

Y la conclusión europea fue que el llamado impuesto al sol no debería existir. La Unión Europea ha prohibido a los países miembros imponer un canon por consumir energía generada de forma autónoma fotovoltaica. La decisión de la UE establece además otro punto que beneficia a los productores de energía solar para el autoconsumo.

Ahora mismo, si vierten en la red general el exceso de energía que producen no reciben ningún tipo de compensación por ello. La normativa europea da la base legal para que esto ocurra.

La decisión de las autoridades comunitarias no será, aun así, una solución a todos los problemas y no cambiará de la noche para la mañana los efectos que la normativa española tiene sobre los productores de energía solar.

La decisión de la UE tiene fecha de caducidad. Lo que han acordado los diferentes países miembros – que también se han comprometido a impulsar las energías limpias haciendo que el 32% de la energía consumida en 2030 llegue desde fuentes renovables – se aplicará hasta al menos 2026.

A partir de 2027, eso sí, los países europeos tendrán que justificar de una forma clara la aplicación de este tipo de medidas y, sobre todo, que el uso de autoconsumo de energía solar esté perjudicando a la red eléctrica.

Lo que ocurre en España

Pero la aprobación de este acuerdo no implica que las cosas vayan a cambiar de forma inmediata en España. Las leyes y la normativa españolas tienen que adaptarse a este nuevo marco y eso no ocurrirá, como estiman ya los expertos, hasta después del verano.

En España se está tramitando en el Congreso una proposición de ley para incentivar el autoconsumo eléctrico y para derogar el impuesto al sol, pero su tramitación no se podrá realizar hasta después del verano. Esta parálisis veraniega se explica por dos grandes razones.

Por una parte, la tramitación de la proposición de ley está paralizada en medio de votaciones entre los diferentes grupos. Por otra, el propio calendario de sesiones no da margen ya a que llegue antes de que se termine el verano.

Por así decirlo, las diferentes ventanas para sacar diferentes cuestiones en las sesiones que quedan del Congreso de los Diputados antes de que lleguen las vacaciones de verano están ya ocupadas.